Educación
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Amplias posibilidades educativas se abren para las personas con limitación visual con los adelantos tecnológicos que dan acceso a la información.

Hace unos cinco años Gloria Acuña aprendió a navegar en Internet y ahora se dedica a enseñarles a otros lo que sabe. Dos veces a la semana se reúne en la Biblioteca Pública El Tunal, en el sur de Bogotá, con unos diez alumnos que, igual que ella, tienen limitaciones visuales.

Encienden el computador, conectan los audífonos y escuchan las indicaciones que éste les da. Gracias a un software que lee la pantalla, los invidentes y las personas con baja visión pueden acceder a programas como Word, Power Point, Excel y hacer uso de la web.

Pero primero deben memorizar el teclado y aprender los comandos que requiere el sistema, que trabaja leyendo códigos de programación a través de una voz sintetizada.

"Si lo hacen con juicio en un mes han aprendido a utilizar todas las aplicaciones", dice la profesora, quien recomienda a sus estudiantes "tenerse mucha paciencia y creer en ellos mismos" para sortear las dificultades que presenta el aprendizaje de esta tecnología.

Y aunque el programa más reconocido a nivel mundial es usado en bibliotecas y centros educativos del país, resulta costoso, pues su licencia se adquiere por 7 millones de pesos.

Soluciones nacionales
Por eso, el Instituto Nacional para Ciegos (Inci), desarrolló en el 2002 uno con tecnología criolla que se distribuye de forma gratuita y que ya ha llegado a por lo menos 700 instituciones y hogares del país.

"Una de las posibilidades que se pierde cuando no hay visión es el acceso a la información", dice Santiago Rodríguez, gestor del proyecto de educación del Inci, razón por la cual en años recientes se han desarrollado diversas herramientas de lectura para invidentes.

Los libros hablados digitales, por ejemplo, son discos grabados por un locutor a través del Sistema digital de información accesible (Daisy , por sus siglas en inglés), que hace posible que quien lo lee realice marcas para resaltar lo que le llama la atención, indicar el lugar donde suspendió la lectura o devolverse para repasar alguna línea.

Requieren de un reproductor especial con el que se puede modificar el tono, el volumen y la velocidad de lectura del sintetizador de voz.

En el mundo hay una biblioteca de unos seis mil títulos en este formato, a la cual Colombia ha aportado unos 600.

De hecho es el único país de Latinoamérica que realiza producción de libros con esta tecnología, según explica John Jairo Jiménez, encargado del área en el Inci.

De la tinta al sonido

Otra alternativa de lectura con la que cuentan las personas con discapacidad visual es un escáner de libros de papel que registra en su memoria las páginas de cualquier libro o revista y lo reproduce en audio.

Este ofrece la posibilidad de leer en varios de los idiomas más difundidos.

Y, por último, los que prefieren las voces naturales, cuentan con el programa de lecturas voluntarias que se desarrolla en las bibliotecas públicas de Bogotá, donde a diario hay personas encargadas de leer en voz alta para otros.

Sea cual sea la estrategia, lo cierto es que todas estas herramientas facilitan el acceso de los invidentes a la información y mejoran su integración con la sociedad.

"La posibilidad de actualizarnos nos permite tomar posturas más claras frente a cualquier situación o noticia nacional", dice Gloria Acuña, quien en ese sentido coincide con Santiago Rodríguez, del Inci, en que "la tecnología independiza".

Teatro invisible para espectadores videntes

Lina Lozano, de 17 años, hace parte del grupo de teatro 'Mañana le digo' de la biblioteca pública El Tintal.

Todos los sábados se reúne con otras personas invidentes para ensayar una obra que presentan al final del año y sensibiliza a los espectadores sobre la discapacidad.

"Hay mucho énfasis en la historia hablada y el contenido de la obra", porque, por su condición, la parte gestual y corporal se dificulta, explica la joven al recordar los esfuerzos por aprender a expresar de forma visual sentimientos y emociones.

"Es más fácil para un vidente fingir cara de tristeza o alegría porque la ha visto alguna vez. ¿Pero cómo hacemos nosotros?", se pregunta la actriz.

Microfútbol sonoro

Una pelota que al girar hace ruido con cascabeles es la guía para los jugadores de microfútbol sonoro, una disciplina ideada para personas con limitación visual. Las reglas son básicamente las mismas que las del deporte tradicional, pero en el campo de juego los únicos que ven son los arqueros.

En el país hay cerca de 18 equipos de microfútbol sonoro y siete de esos están en Bogotá. El más antiguo es el Club Deportivo Valores Humanos, del cual hace parte Hermes Cely, que ya completa 24 años jugando y aún le dedica un día de la semana a entrenar.

"El deporte es una parte importante de mi vida y ser ciego nunca ha sido impedimento para practicarlo", dice.

De hecho, también fue campeón de atletismo, un deporte que junto con el ciclismo pueden practicar las personas invidentes, siempre acompañadas de un guía.

 

Fuente: http://www.mineducacion.gov.co/observatorio/1722/article-157417.html